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Crónica de la salida dedicada a las orquídeas del pinar de Gavà

Por Raúl Bastida. (En català)

La excursión del pasado día 1 de abril para disfrutar de las primeras orquídeas de la temporada atrajo a numerosos curiosos y contó con unos guías de categoría.

Las increíble vida de las orquídeas

La familia de las orquídeas, de entre 25.000-30.000 especies (tengamos en mente que sólo hay 4.000 de mamíferos), es la mayor de las plantas con flores y una de las más evolucionadas. Deben su gran especialización (y en parte su belleza) a haber coevolucionado con los insectos. Así, al contrario que otras plantas con flor, no proporcionan ningún néctar al insecto que las poliniza, simplemente una especie de atractivo irresistible, merced a su forma de hembra, fragancias sexuales, pilosidad, etc., amén de sincronizar su ciclo de floración con el tiempo de reproducción de los insectos.

Alfred Bellés, miembro de Martorell Viu y experto en orquídeas, nos explicaba que se produce una pseudocópula en la que el insecto no obtiene ningún beneficio: ¿una relación de comensalismo? También comentaba que en algunas especies, como la Serapia parviflora, la flor sirve de receptáculo para que el insecto se resguarde, y no es específica pues, de un insecto en concreto. Otro hecho diferencial es que no producen ninguna cápsula para semilla, que depende así de unos hongos micorríticos para nutrirse. Es una relación en este caso simbiótica, en la que ambos obtienen nutrientes.

Su etimología no tiene desperdicio tampoco. Deben su nombre a que muchas especies de orquídeas (género Orchis) tienen por raíces dos tubérculos de sorprendente parecido a los testículos (del griego orkhis = testículo). En su ciclo vital uno de éstos sirve para producir la flor, y el otro generará una nueva planta el año siguiente; quedando así latentes en invierno. Estas ricas raíces llenas de almidón casi las lleva a la extinción en países como Grecia, debido a que se usaban para producir una bebida energética, el salep.

Ophrys tenthredinifera, orquídea avispa, que pudimos observar en el pinar, por Eio Ramon

La riqueza menos conocida del Delta

En Catalunya se encuentran unas 80 especies de orquídeas, de las que 22 están catalogadas en el Delta del Llobregat y una gran parte (14) se localizan en los pinares deltaicos. Esta biodiversidad es única entre los humedales catalanes ya que en ninguno de ellos (Delta de l’Ebre, Aiguamolls de l’Empordà, etc) encontramos bosques de pino piñonero.

Por esta razón, y dado que muchas especies de orquídeas crecen en zonas del Delta que carecen de protección ambiental, nos propusimos hacer una salida exclusivamente dedicada a ellas, pero que gracias a los expertos botánicos que nos acompañaron, resultó mucho más enriquecedora. Ésta tuvo lugar el primero de abril y contó con casi una treintena de visitantes.

Grupo de visitantes de la salida guiada por el pinar de Gavà

¿Cómo era antaño el bosque de ribera del Delta del Llobregat?

Nada más adentrarnos en el pinar, formado fundamentalmente por pino piñonero (Pinus pinea, pi pinyoner) y muy poco de pino carrasco (Pinus halepensis, pi blanc), nos llamó la atención una pequeña alameda (Populus nigra, àlber). Una auténtica superviviente de lo que debió ser el bosque de ribera protagonista de toda la llanura deltaica, como nos explica el gran conocedor de la flora local, Andrés Valverde. Además el álamo tenía utilidades, por ejemplo se utilizaba para emparrar, y aunque el vino del Delta nunca fue destacable, estas estructuras debían ser muy curiosas [de hecho el topónimo Les Maioles (pinar de Gavà entre la Murtra y el Camí del Mar) está relacionado con la época en que había viñas en el Delta del Llobregat ya que Maioles proviene del catalàn “mallola” que significa “vinya novella].

Entre las ramas ya floridas y con las primeras hojas apuntando de uno de los álamos, descubrimos el elaborado nido de un pájaro moscón (Remiz pendulinus, teixidor), que dejó su refugio ante la gran sensación causada. Este pariente de los páridos, ataviado con su antifaz negro, teje literalmente el nido con restos vegetales y lo fija hábilmente a una rama colgante para aumentar su seguridad, en una auténtica obra maestra de ingeniería natural.

Nido de pájaro moscón en construcción, estas aves no lo reutilizan y tejen uno cada primavera, foto de Salva Solé

Los pinos no nos dejaban ver el pinar…

El pinar de Gavà llega a ser tan profuso en algunas zonas que cubre el cielo y apenas puede crecer el sotobosque, creando una sombra que recordaba al antiguo adagio. En cambio, en otras zonas de menor densidad permite la presencia de un rico estrato arbustivo con lentiscos, jaras, espárragueras, etc. Incluso en las zonas más deprimidas se forman minúsculas lagunas colonizadas por carrizos y juncos que le confieren una diversidad especial a estos pinares. En una de estas zonas, incluidas todas ellas en el inventario de zonas húmedas de Catalunya, Andrés Valverde nos mostró un Tamarix africana, especie autóctona de taray y que podría ser el único ejemplar de esta especie presente en todo el Delta del Llobregat.

A pesar de estos cuatro meses de sequía localizamos varios ejemplares de orquídea avispa (Ophrys tenthredinifera, abellera vermella), que reciben este nombre porque la forma del labelo (pétalo más desarrollado que caracteriza a estas plantas) recuerda a las avispas (insectos del orden de los himenópteros, en latín tenthredo). Su belleza generó gran alborozo entre los participantes de la visita y fueron sufridamente retratadas. Si un día decides ir a buscar orquídeas, rastrea los claros del bosque. Eso sí, vigila porque es más probable que las pises antes de verlas.

Detalle de una frondosa zona del pinar donde las densas copas no dejan que crezca el sotobo (pino piñonero y carrasco)

Las dunas fósiles, un patrimonio de la humanidad

Cabe destacar que estos pinares se forman sobre antiguas dunas. Este hábitat está catalogado por la UE como de interés prioritario para la conservación (Directiva Hábitats 92/43/CEE). Curiosamente este sector no posee ninguna figura de protección, a pesar de atesorar los mismos valores que otros pinares deltaicos incluidos en la Red natura 2000 y ZEPA como Les Maioles.

Estos pinares también conviven con pequeños retazos de choperas, vestigios de antiguas explotaciones silvícolas. En nuestro periplo visitamos una de estas parcelas y Andrés Valverde nos destacó su importancia ya que albergan algunas plantas que aumentan la diversidad botánica deltaica.

No sólo de orquídeas vive el hombre

La jornada, ornitológicamente hablando, no fue muy prolífica pero aportó alguna observación destacada. Escuchamos un par de reyezuelos sencillos (Regulus ignicapillus, bruel). Esta diminuta ave (la segunda más pequeña de Europa con 9-10 cm) es un invernante común en el Delta del Llobregat que en marzo marcha a sus áreas de nidificación en zonas montañosas, así que su presencia a estas alturas de la primavera es un dato fenológicamente interesante. También escuchamos varios ejemplares de carbonero garrapinos (Parus ater, mallerenga petita) y herrerillo capuchino (Parus cristatus, mallerenga emplomallada).

Estas acrobáticas aves son escasas en el Delta y restringidas a estos pinares. También disfrutamos del canto de un mosquitero musical (Phylloscopus trochilus, mosquiter de passa). Estas aves forestales utilizan estos días nuestros bosques para descansar y alimentarse ya que les espera un largo viaje hacia sus zonas de reproducción en las taigas septentrionales. Faltaron a la cita otros habitantes de la zona que llegan en primavera como el abejaruco, el críalo, el cuco, el ruiseñor común, etc.

Otras joyas botánicas e insectos para regocijo de los fotógrafos

Muy cerca de la chopera, encontramos dos plantas muy parecidas pero de connotación muy diferente. Nos referimos a la carricera (Saccharum ravenna, cisquera) y al plumero de la pampa (Cortaderia selloana, plumall de la pampa). La primera es una planta autóctona, rara en Catalunya y que en delta se encuentra en depresiones húmedas de suelos arenosos. La segunda es una planta exótica (originaria de Argentina), ornamental e invasora que supone un peligro para la conservación de los ecosistemas. Se diferencian básicamente por el “plumero” (más denso en la Cortaderia) y por la hoja (lanceolada en ambas pero con una franja pálida longitudinal en la carricera, ausente en la cortaderia).

A pocos metros, llamó la atención del grupo un hermoso ramillete de narcisos (Narcisus tazetta), especie naturalizada que se plantaba antiguamente en los huertos deltaicos. Entre sus flores pudimos deleitarnos con la presencia de un peludo y glotón escarabajo que daba cuenta de sus pétalos. Otros coleópteros que hicieron las delicias de los presentes fueron un grupo de gorgojos de la malva (Lixus algirus, diabló de les malves o morrut) en plena actividad nupcial.

Gorgojos de la malva dedicándose a la preservación de la especie, foto de Victoria Gracia

La nota luctuosa de la jornada llegó cuando encontramos un erizo muerto en un claro del pinar. Estos mamíferos de hábitos crepusculares/nocturnos, aliados de los agricultores en su lucha contra las plagas, muestran una preocupante tendencia regresiva debido a su elevada mortalidad por atropellos. Debemos ser muy cautos y moderar la velocidad cuando circulamos por los caminos agrícolas y foretsales para evitar esta sangría sobre nuestra fauna (no sólo erizos, también serpientes, tejones, ginetas, linces, rapaces nocturnas, etc).

En resumen, una jornada llena de sorpresas en un mundo, el del bosque, vivo y siempre cambiante, como lo definía otro gran naturalista y asiduo deltaico que nos acompañó, el presidente de Depana, Joan Cuyàs Robinson.

Para saber más

Ophrys Fusca, en una Ventana al Delta.

Diabló de les malves (Lixus Angustatus), en una Ventana al Delta.

Orquídeas silvestres, Natura al Delta del Llobregat.

Crónica de la salida por la zona agrícola de Gavà.

Agradecemos a Eio Ramon las prospecciones previas.

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2 thoughts on “Crónica de la salida dedicada a las orquídeas del pinar de Gavà

  1. Reblogged this on GRUP WWF-BARCELONA and commented:
    El bosque es un ambiente de cuentos y leyendas que, en su lenta dinámica, si nos quedamos un ratito parados, nos muestra la sucesión de la vida con mayúsculas. El bosque como un libro que nos enseña y a la vez se va escribiendo, nos encanta con su misterio, sus sonidos y sus habitantes. En el Delta del Llobregat hay bosques, pocos ya, si, pero maduros y sabios, mucho más que los torpes y zafios humanos. Y en ellos hay joyas que sólo se pueden mirar, que nunca se pueden poseer. Conservémolos.

    Posted by arpella | Abril 6, 2012, 2:35 pm
  2. Un apunte, Andrés Valverde comentó que el topónimo Les Maioles (pineda de Gavà entre la Murtra y el Camí del Mar) está relacionado con la época en que había viñas en el Delta del Llobregat ya que Maioles proviene del catalàn “mallola” que significa “vinya novella”.

    Posted by Raúl Bastida | Abril 12, 2012, 4:02 pm

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